El Desierto del Sahara en Túnez

“Ayer” fueron los viajeros que ante la terra ignota buscaban el placer de descubrir territorios para la cultura Occidental (ya descubiertos por las gentes que lo habitaban), y hoy son los turistas que siguen asombrados por el paisaje puro del desierto del Sáhara.

Camello en el desierto del Sáhara
Camello en el desierto del Sáhara

Han cambiado los medios para surcarlo pero la esencia es la misma, reflejada casi como un viaje interior, de descubrimiento y de reflexión, donde los móviles no tienen sentido y se vuelve a la esencia de la vida.

Al calor del fuego que preparan los beduinos para contrarrestar el frío, o más bien la reducción drástica de temperatura que oscila de un calor abrasador por el día y un clima templado por la noche, uno se siente pequeño ante la inmensidad del desierto y el brillo limpio de las estrellas.

Los mares de arena del mayor desierto del planeta, que en Tunez se llama Erg comienzan al sur de Douz, son el límite que los propios romanos no se atrevieron a cruzar, y don de los bereberes, los pueblos nómadas eran los amos del Sáhara.

La conexión entre los bereberes y los camellos es intensa puesto que el pueblo nómada fue quién introdujo su uso, sabedor de la capacidad de resistencia y acondicionamiento al duro medio desértico.

Desde Douz, la conocida como puerta del desierto parren las excursiones que miles de años después se siguen realizando mayormente en camellos aunque es posible sobrevolar el Sáhara o recorrerlo en 4×4 y quads de forma alternativa.

Que hacer en el Desierto del Sáhara

Este paisaje insólito nos es familiar gracias al cine y a la fascinación de un buen puñado de escritores que han ubicado aquí las hazañas de sus personajes. Por ello visitar los escenarios de películas como Star Wars con la casa de Luke Skywalker de Tatooine, o los parajes que sobrevolaban durante el Paciente Inglés serán el deleite de los amantes del cine.

Sin duda la excursión de un día o varios por el desierto a lomos de camello es imprescindible. A las afueras de Douz encontrarás la “parada de camellos” donde puedes regatear para contratar la visita al desierto, con noche en un oasis improvisado.

El desierto de Túnez es como un lienzo blanco dispuesto a ser pintado para los fotógrafos, que encuentran aquí un paraíso para hacer fotos magníficas de la travesía por el Sáhara, los camellos y los bereberes que al calor del fuego cantan en las noches.

Consejos para visitar el Sáhara

La mejor época son los meses de primavera y otoño, evitando el sofoco del sol abrasador de julio y agosto, cuando las excursiones sólo son recomendables al atardecer y por la noche.